"Este blog surge de mi evolución profesional como Gobernanta de Hotel, con el objetivo de investigar, profundizar y aprender sobre el arte de la hospitalidad. Además, es un espacio compartido con mi madre, donde intercambiamos recetas, consejos y mucho más, a pesar de que cada una vivimos en un país diferente."
¿Quieres que tus invitados sientan que la has preparado con todo tu corazón? El Neufchâtel es tu queso.
LA RUTA «QUESAL».
Me encanta el queso. Tanto, que cuando era pequeña y veía en la televisión La Ruta Quetzal, de Miguel de la Quadra-Salcedo, en los años noventa, pensaba: «Algún día yo haré la Ruta Quesal». Me imaginaba recorriendo España, Francia o Suiza, con familia o amigos, probando quesos.
Todavía no la he hecho —ni la Ruta del queso ni la de las bodegas y viñedos de champagne—, pero intento probar los que puedo. Me he hecho una ficha con todos los AOP (Appellation d’Origine Protégée), el equivalente a nuestra Denominación de Origen Protegida, con fotos, características y mis opiniones. La lista española todavía no la he terminado.
A finales de 2024 se me ocurrió una idea para una tabla de quesos, embutidos o canapés con forma de abanico andaluz —¡sí, echo de menos España!—. Aprovechando que tengo un tío ebanista y que pasé las Navidades en Galicia, le pregunté si podría cortarme un trozo de madera (bambú) con esa forma. El pobre hombre, ante su sobrina poniéndole ojitos, dijo que sí.
Hizo el abanico y, además, dos tablas extra preciosas con los recortes.
Los mini tenedores de la foto son herencia materna, supongo que de los años 80 y representan las varillas del abanico.
En este artículo veremos:
Cuántos quesos diferentes son necesarios para montar una tabla.
Criterios seguir para escogerlos, según el tipo de leche, diferentes cortezas, texturas…
Cantidad de queso en gramos por comensal.
Qué opciones hay para los que tienen intolerancias o algún problema digestivo (quesos bajos en lactosa e histamina).
Cómo completarla con otros elementos que realcen los sabores.
Cómo se deben cortar los quesos correctamente para que las porciones sean equilibradas para todos los comensales.
¿CUÁNTOS QUESOS Y DE QUÉ TIPO PARA MONTAR UNA BUENA PLANCHA?
En cuanto a la cantidad, entre 3 y 7.
Si 3 te parecen poco y 7 demasiados, 5 es una muy buena cifra. Intenta que sean de diferentes familias.
DIFERENTES CRITERIOS PARA ESCOGERLOS: TIPO DE LECHE, TEXTURA, MADURACIÓN, INVITADOS CON INTOLERANCIAS…
Los criterios para clasificar quesos son diferentes según los países; pero puedes seleccionarlos por su maduración —fresco, semicurado, curado, añejo o viejo— o por el tipo de leche: oveja, cabra, vaca o mezcla.
Si alguno de tus invitados —o tú mismo— tiene problemas intestinales, es importante saber que los quesos de cabra frescos o la ricotta, por ejemplo, contienen menos lactosa e histamina, lo que los hace más fáciles de digerir. Cuanto más curado está un queso, más histamina contiene. Para los intolerantes a la lactosa, un Idiazábal (oveja) o un Gruyère suizo (vaca) son buenas opciones, ya que contienen muy poca o prácticamente nada.
También es interesante combinar distintos tipos de corteza: natural, florida con moho azul o blanco, lavada, con hierbas, con cera… ¿Conoces la corteza bañada en vino tinto del queso Murcia al vino? ¡El color es precioso!
Puedes hacer una tabla española, con diferentes quesos regionales, una tabla internacional, dedicar la tabla a Suiza, Francia, Italia… Lo que te apetezca y creas que puede gustar a tus invitados. Sería interesante acompañar con vino de la zona (o de alguna de las zonas) de origen del queso/s.
Y, para orientarte con las cantidades por comensal:
Para un aperitivo, se recomiendan entre 100 y 150 g por persona. Para cinco personas, puedes multiplicar por 100 o 120 g. Para grupos grandes, como quince personas, se aconseja calcular 150 g por persona, para no quedarse cortos.
Si la tabla es el plato principal —por ejemplo, acompañada de una ensalada—, sube a 200 g por persona.
Para niños o para quienes no comen mucho queso pero prueban un poquito —como mi madre y mi amoriño—, 50 g son suficientes.
Si alguno de tus comensales no consume productos de origen animal, existen alternativas veganas muy interesantes para ofrecerle y que nadie se sienta excluido.
Esta tabla abanico es de quesos franceses AOP, pero una tiene sangre gallega corriendo por sus venas, así que, aprovechando el viaje de vuelta con la tabla, me traje un San Simón da Costa DOP, el célebre queso de vaca, ahumado, de Lugo. Es como mi francés, intento que sea correcto, pero conservando las raíces, el acento, el toquecillo. Puede estar hecho con leche cruda o pasteurizada. Su corteza es dura, amarilla. Ideal para mezclar en una ensalada de tomates, con crema balsámica de Módena y aceite de oliva. También combina perfectamente con dulce, por ejemplo, membrillo.
Empecé a organizarla a partir del corazón central de Neufchatel AOP. Sí, obviamente lo escogí por su forma de corazón, y es muy visual y amoroso para recibir a los invitados. Pero, además, está riquísimo. Es de Normandía. Si no lo has probado, es cremoso, de pasta blanca, un poco grumosa. Se parece al Camembert, también de Normandía. Aunque el Camembert tiene, entre otras diferencias, un sabor más a mantequilla y el Neufchatel un toque más salado.
Hacia la izquierda puedes ver Brie de Meaux AOP, es conocido también como «El rey de los quesos». Está hecho con leche de vaca cruda. Su corteza es aterciopelada. Tiene notas de avellana, así que combina perfecto con frutos secos o manzana, pera…
Como queso azul, escogí Fourme d’Ambert, elaborado con leche de vaca cruda y no prensada. Lo presentan en forma de cilindros y se puede comprar en rodajas. Es dulce y cremoso. Combina también muy bien con nueces, avellanas…
IDEA RECETA: Una receta muy interesante y que puede formar parte de una tabla, es Fourme d’Ambert al vino, para untar. Hay que vaciar la mitad de un cilindro, mezclarlo con un tenedor con 250 ml de vino Jurançon (uno de mis blancos preferidos, de los Pirineos franceses), meter la mezcla en la corteza original, cubrirla con film y dejarlo en la nevera toda una noche. Y, en el momento de servirlo, añadir unos frutos secos picados.
Hacia la derecha de la tabla-abanico puedes ver un Camembert de Normandie AOP. Si pones en tu tabla, Camembert y Neufchâtel, como he hecho yo, puedes investigar un poco y explicar los parecidos y diferencias a los invitados, para que puedan apreciarlas mejor. No sólo con estos dos quesos, si no con otras parejas, para jugar a encontrar parecidos y diferencias y poder comentarlas juntos. Es una forma de valorar el trabajo de los productores.
Para sublimar la tabla, debes buscar complementos que realcen los sabores. Puedes combinar la tabla con palitos de pan, además de una buena cestita de pan fresco, frutos secos y frutas como pera, manzana, mandarina, uvas, albaricoques secos, pasta de frutas (pâte de fruits)… Si no los encuentras, puedes buscar la receta para hacerlas en casa, son frutas, pectina y azúcar.
Imágenes de Canva.
En cuanto al cesto de pan, puedes mezclar panes artesanales hechos de forma tradicional, en horno de leña; panes fantasía, con trocitos de albaricoque seco, naranja confitada; panes con nueces, etc.
También puedes añadir mini cuencos con queso de untar a las finas hierbas, miel o mermelada. La miel y la mermelada enriquecen los quesos de cabra frescos, por ejemplo. Una aceitera con aceite de oliva, mantequilla…
En las fotos puedes ver gajos de mandarina, nueces, avellanas y dulce de frutas cortado también en forma de abanico.
¡Sé original y busca sin miedo en tu despensa!
CÓMO CORTAR LOS QUESOS.
Los quesos deben cortarse según su forma. En la web de Crémerie Lyonnaise tienen un excelente artículo al que puedes acceder directamente si pinchas las palabras subrayadas de la línea superior.
La idea es hacer un reparto equilibrado de corteza y pasta, sin que nadie se encuentre con un trozo que es sólo corteza y que todos puedan saborear correctamente el queso.
En el libro Travaux Pratiques de Restaurant, de Thierry Boulicot y Dominique Jeuffrault, los autores dedican un capítulo al servicio de los quesos AOP y ponen ejemplos de corte según el tipo de queso. Un libro con 140 técnicas de servicio, en imágenes, si quieres recibir como un maître de restaurante.
Si vas a hacer habitualmente tablas de queso, puedes comprarte un set de dos a cuatro cuchillos de queso.
Crear una tabla de quesos original, con tu toque personal, es una manera fantástica de mostrar tu creatividad y cuidado hacia tus invitados. Al combinar quesos con diferentes sabores y texturas, y acompañarlos con frutos secos, frutas, panes, etc., y hasta un pequeño toque de información sobre cada uno, no sólo despiertas la curiosidad, sino que haces que la experiencia de degustación sea aún más significativa. Es una forma de compartir más que comida: compartes historias, tradiciones y momentos de disfrute.
La clave no está en tener una tabla con una forma sorprendente o extravagante, sino en elegir una que sea práctica, fácil de limpiar y elegante, como las de madera de bambú, acacia o nogal, o incluso una de pizarra que da un toque rústico .
Y si te atreves, puedes extender la idea a una tabla mixta con canapés, embutidos o inclusos pasteles mini o pastas y galletas, como en mi plancha «Flamenco», con sus clavelitos de salchichón y jamón casero, inspirada en las ferias de Andalucía. Al final, se trata de crear una atmósfera que invite a compartir, disfrutar y sorprender.
Ideas para recibir, sorprender y trucos de limpieza profesional.
En este artículo quiero compartir mi manera de recibir a la familia y amigos en casa, con la intención de que se sientan bien acogidos, cómodos y, sobre todo, especiales. No lo hago como si fuera un manual de normas o lecciones, sino más bien como una forma de compartir ideas y trucos del «arte de recibir». Me encantaría que, si tienes algún truco o sugerencia, lo compartas en los comentarios para que todos podamos aprender y disfrutar más de esos momentos en casa.
ANTICIPAR Y RECIBIR COMO EN UN HOTEL.
Soy española, pero trabajo en un hotel en el Sur de Francia, en la Costa Azul. Aunque nuestra casa actual es pequeña, cuando la familia nos visita desde España, nos tomamos con humor el poco espacio y tratamos de darles un buen servicio de hotel. Por ejemplo, cuando nos confirman la fecha de su visita, les envío un PDF con la «confirmación de reserva» en la «Suite Prestige», con un número de reserva inventado, solo para reírnos un poco. Si repiten, trato de cambiar algunos detalles, como en un hotel, para que sientan que siempre hay algo nuevo. Así le damos valor a la visita y aseguramos que tengan ganas de venir, y de repetir, cada vez.
También me aseguro de preguntar por posibles alergias alimentarias o si alguien sigue alguna dieta especial. A veces, los invitados no quieren molestar y prefieren no mencionar que están siguiendo una dieta, por ejemplo sin lactosa, sin gluten, baja en histamina, etc. No cuesta nada preguntar, y así podemos asegurarnos de que se sientan cómodos y tranquilos, manteniendo sus rutinas, preferencias alimenticias o cuidados debido a una enfermedad.
Organizamos juntos un calendario con fechas y lugares para visitar (que podemos modificar según el clima), basándonos en lo que más les gustaría ver. Les proponemos opciones que conocemos bien, pero siempre les dejamos escoger lo que prefieren hacer y visitar. Este verano descubrimos una tradición local muy bonita: aquí es muy común hacer pícnics nocturnos (pique-niques)en muchas playas. Las familias se reúnen con sus mesas de playa, cestas, neveras… Así que, durante la visita de unos cuñados que vienen cada verano, les propusimos hacerlo, ¡y les encantó! Era el último fin de semana de agosto, y para nuestra sorpresa, vimos fuegos artificiales lanzados desde el mar.
Cierra los ojos e imagina: familia, un baño a la luz de la luna, champán y pasteles sobre la arena, fuegos artificiales… ¡Qué más se puede pedir!
Imagen creada con IA, para que te lo imagines. (Nuestras fotos quedaron muy oscuras). Todos disfrutamos de ir a lugares lujosos, exclusivos. Pero hay planes sencillos, que también son lujo y pueden dejarnos recuerdos muy especiales.
CÓMO PREPARAR Y ORGANIZAR EL DORMITORIO DE INVITADOS.
Preparo la habitación como la de un hotel, para que se sientan bien recibidos en cuanto lleguen.
¿Por dónde empezar? Primero limpieza máxima: cama, muebles, suelo, rodapiés, ventanas, cortinas, puertas… Sobre la cama dejo colocadas las toallas y cestas de bienvenida con productos que pueden necesitar. Si tienes espacio en el baño, también puedes dejarlas ahí. Pero no es mi caso en mi mini casa. Me gusta regalarles las toallas de mano de Lacoste o Ralph Lauren con el guante de ducha a juego, para que se lo lleven de recuerdo. Porque en España usamos esponjas o flores de ducha y los guantes son un poco «exóticos». Los compro directamente al fabricante en Francia, Yves Delorme. Hacen, además, muy buenos descuentos varias veces al año. Y cambio los colores para cada invitado, a veces, inspirándome en sus gustos personales.
Diseño etiquetas con sus nombres y las imprimo en papel de acuarela. Con el editor Canva es muy fácil.
Sobre la cómoda, les pongo una cartulina enmarcada con el código QR de la conexión Wi-Fi, los números de emergencia y una lista de normas de la casa de broma, como que finjan interés por la colección de mecheros Zippo de mi pareja y qué preguntas pueden hacerle para que él piense que de verdad les parece interesante. Bromas personales sobre nosotros que integran a los invitados.
Para la cama de las siguientes fotos me inspiré en los colores terracotta de las fachadas de las casas de Provenza – como la mía – combinado con el color neutro arena. Para ella, toalla en color papaya «Lecroco» de Lacoste y para él, el color tierra batida del Estadio Roland Garros, todo muy french. En las cestas coloqué turbantes-toalla para el pelo mojado de la ducha, peine, agua micelar y disco para desmaquillarse, crema hidratante, muestras de colonia, cuchillas de afeitar, flores de ducha o esponjas, algodoncitos, chanclas para la piscina, zapatillas de toalla, etc…). Lo que se te ocurra, sea útil o simplemente un detalle bonito que te apetezca regalarles.
Si no tienes una habitación de invitados libre, vacía un par de cajones de una cómoda, los de arriba, y haz un buen hueco libre en el armario. Aunque sean sencillas, pon a su disposición perchas iguales. Queda mucho mejor que una mezcla de perchas de colores y formas muy distintas.
¿Sabes cómo se colocan las perchas en los hoteles de cuatro y cinco estrellas? A un lado las perchas con pinzas, para pantalones y faldas. Al otro, perchas simples sin pinzas. Y el truco para las pechas con pinzas: se intercalan moviendo en la primera las pinzas en los extremos, en la segunda las pinzas juntas en el centro, la tercera de nuevo en los extremos y así hasta que termines. Cinco o seis perchas de cada tipo están bien, dependiendo de la duración de la estancia.
En la habitación también dejo lista una bandeja con agua (botella de cristal), vasos y una cestita con frutos secos, una bolsa de patatas fritas y gominolas que pueden llevarse cuando salen de excursión, a la playa, etc. Y bombones, por supuesto. Puedes poner galletas o dulces típicos de tu zona. También pongo folletos de turismo de los lugares que visitaremos o alguna de las guías que tengo en casa.
En Internet encontrarás muchos vídeos que explican cómo doblar toallas como en un hotel, o cómo hacer la cama «au carré», o sea, cómo colocar las sábanas con unas esquinas bonitas. Aunque algunos hoteles cambian de sábanas a diario, normalmente, por medio ambiente y economía propia, se cambian cada tres días. Así que, aunque sean tus invitados quienes hagan su cama, cada tres o cuatro días, puedes ofrecerles sábanas limpias. Si te ocupas tú o alguien que se ocupa de la limpieza de hogar lo hace por ti, no hace falta que lo ofrezcas, simplemente lo haces o pides hacer. (Obviamente, en un hotel, si están sucias, se cambian a diario, no se espera a que pasen 3 días de uso). Es importante que estés al tanto de si necesitan sábanas o toallas limpias y secas, o de que puedan lavar y secar su ropa sin esperar a que sean ellos los que te lo piden.
COCKTAIL DE BIENVENIDA Y MESAS.
Dependiendo de la hora a la que lleguen, preparo dos mesas: una para la comida o la cena, y otra más pequeña con aperitivos o para ofrecerles un vermut o un champagne de bienvenida. ¡Son nuestros VIP! Durante los días siguientes, si comemos en casa, los invitados suelen intentan ayudar a poner la mesa o echar una mano en la cocina… Por eso, el primer día es ideal para recibirlos con una mesa bonita y bien preparada, para que sientan desde el principio que su visita nos hace muy felices. Es fundamental que se sientan bien recibidos, para que puedan relajarse y disfrutar de su estancia cómodamente.
Próximamente compartiré un artículo sobre cómo hacer tablas de queso y embutidos originales y rápidas, que sorprendan, para un aperitivo o una cena rápida. Y podréis ver qué tabla de madera más chula y española me hizo mi tío. ¡Para mí es una joya!. Pero ahora sigamos con nuestro tema.
Esta era una mesa rápida y sencilla, no formal, pero se cuidaron igualmente algunos detalles. El mantel, de la firma española Gamusi, representa las tumbonas y toallas de playa típicas de Saint Tropez y la vajilla turquesa, el mar. Aunque se usaron servilletas de papel, las etiquetas con el nombre, o los platitos para el pan le dieron un toque mejorado.
Para la mesa de comida o cena me gusta poner mantel. Además de proteger, cambia el ambiente. Dedicaré otro post exclusivamente a la mesa. Pero ahora veremos nociones básicas, como que debe estar impecable, limpio y muy bien planchado, que se note el cuidado que se pone a la recepción, aunque sea una comida o cena sencilla en familia. Debe caer más de 20 ó 30 centímetros de cada lado de la mesa. Y, si puedes, pon debajo un molleton, una tela protectora, tanto para no dañar la mesa como para amortiguar el ruido de los platos, vasos y cubiertos.
La vajilla y los cubiertos deben estar en armonía, pero no hace falta que todo sea igual. Puedes mezclar piezas actuales con otras más antiguas, creando un estilo único. Por muy sencilla que sea la mesa, nunca olvides un centro de mesa: unas flores, unas figuras, unas velas… ¿Nunca has visto mesas de otoño decoradas con calabazas en miniatura o un restaurante italiano con manteles de cuadros rojos y blancos, con tomates o pimientos como centro? No hace falta gastar mucho dinero, lo importante es ser creativo.
Como puedes ver en la siguiente foto, con uno de mis helados caseros, la decoración es muy sencilla: unas mini sillitas de playa al estilo Saint Tropez y una flor del jardín del mismo color. Y el patito, con el sirope de frutos rojos reflejándose en el círculo de espejo, añadía un detalle entrañable y divertido..
Si te interesa, iré publicando las recetas de los helados. Cuando hay visitas y poco tiempo para cocinar, es un punto poder sacar «cosillas» caseras del congelador. ¡No te preocupes tanto de la decoración y la comida que te olvides de lo importante: pasar tiempo juntos! Tener esas cosas listas es una ayuda y una forma de decir: «me adelanté y preparé todo esto para vuestra visita». Anticiparse, planear, son demostraciones de cuidado, de mimo, de elegancia, que finalmente se traducen en buena hospitalidad.
¡MESA SORPRESA DE DESAYUNO!
Como decía, vivimos en la Costa Azul, así que llevamos a los invitados a visitar diferentes ciudades de la Saint Tropez, Niza, Mónaco, e incluso a Italia, que está muy cerca.
Cada noche, cuando se acuestan, dejo preparada la mesa del desayuno del día siguiente. A veces, inspirada en la ciudad que vamos a visitar. Por ejemplo, la siguiente mesa está inspirada en el circuito de Fórmula 1 de Montecarlo, en Mónaco, en la famosa bandera de cuadros blancos y negros, con toques rojos de la escudería Ferrari. Y a veces añado fichas de apuestas, por el célebre Casino de la ciudad. Esa vez tenía, además, turrón de Donettes que, por su forma, parecían ruedas de coche. No siempre hago mesas inspiradas algo, simplemente cambio vajilla o manteles individuales, para que cada mañana sea distinto.
No necesitas tener un montón de tazas o platos diferentes para variar la mesa. Puedes optar por vajilla de colores neutros, fáciles de combinar, y mezclarla con algún detalle especial, como unos cuchillos de mantequilla originales, o una lechera, cafetera o tetera antigua que puedas «robar» de la casa de mamá o la abuela. También puedes visitar algún rastrillo o anticuario buscando «tesoros.
La jarrita a rayas de la foto y las cucharitas son de porcelana china, y los platos de cuadros blanco y negro los encontré en un supermercado. Así que, realmente, puedes mezclar distintas calidades y precios sin perder estilo.
Es una forma de que empiecen el día con una sorpresa, con cariño.
Tengo una bandeja de tres pisos de las típicas del Afternoon tea inglés, para el servicio de sándwiches y dulces, de Villeroy&Boch; pero la uso también para el desayuno, no sólo para la merienda. Así puedo dejar colocadas las mini mermeladas, miel o crema de avellanas, además de galletas, azucareras o edulcorantes, etc. Cambio los tres platos según la decoración de la mesa. Puedes verla en la siguiente foto para una merienda con té, champagne, y las torrijas y colores típicos de la Pascua española. El mantel y el camino violeta los hizo mi madre, como muchos otros que tengo. Así que le tengo especial cariño a estas mesas. Esta merienda la hicimos en su casa. Es un trabajo en equipo. Las tazas de té y la muñequita son de mi madre, los platos de la bandeja de tres piso son herencia de la abuela, parte de una vajilla de los setenta que parece muy moderna. Las copas de champagne son nuevas, también de Villero&Boch y para envolver las servilletas, imprimimos unas etiquetas en los tonos del mantel y las atamos con lazo de organza.
Si buscas en Internet, encontrarás recetas de los típicos sándwiches y otros dulces que se sirven en el típico té inglés y cómo se colocan.
Imágenes de Canva.
También puedes proponerles un desayuno en la habitación, o en una terraza. Puedes preguntar qué les apetece la noche anterior.
«Maison Cuxeta» es el nombre de la cuenta de Instagram que comparto con mi madre, Cruz. Cuxeta es como la llamaba cariñosamente su madrina. Los platos, los boles, la servilleta y la vela siguen el tono del edredón. Todos los detalles están cuidados, aunque se trate de una bandeja sencilla.
EL BAÑO.
El baño debe estar también muy limpio, no sólo para recibirlos, sino durante la estancia y, como hemos visto, debes mantener sus toallas limpias y secas. Recuerda explicarles dónde pueden encontrar, por ejemplo, el secador.
También puedes doblar las puntas del papel higiénico en forma de triángulo. Aunque es un pequeño detalle, es una forma más de cuidado, de mostrar que el baño ha sido limpiado cuidadosamente y además, facilita el cogerlo. Empezó a utilizarse en Japón, hace décadas, y se ha extendido internacionalmente.
PRODUCTOS DE LIMPIEZA MENOS AGRESIVOS CON EL USUARIO Y EL MEDIOAMBIENTE.
Ahora hay muchos productos de limpieza menos agresivos, tanto para el usuario, para reducir la exposición a químicos nocivos, como para el medio ambiente, biodegradables y con ingredientes naturales.
En España puedes visitar la página de la OCU e informarte por los productos de limpieza recomendados. Por ejemplo, uno de los que yo utilizo en casa, el Sanytol desinfectante para baños, aparece en la lista de 2025. Además de desinfectar y ser un eficaz antical, deja un olor fresco a eucalipto, aunque no muy fuerte, y no contiene cloro, así que no desprende vapores ni estropea la ropa. Así que es más seguro que utilizar lejía. Podrás encontrar recomendaciones de productos de diferentes supermercados, Eroski, Mercadona o marcas reconocidas como Don Limpio, Cif, Cristasol… Y si me lees desde otros países, la OCU forma parte de la estructura internacional Euroconsumers, así que podrás informarte según tu país de residencia.
Mi lista de favoritos para limpieza el baño:
En Francia se fabrica un producto que me gusta mucho para el inodoro, por su olor a menta suave y porque vivo en una zona de mucha cal, el Sani’t Gel WC Dailik Start. Lo descubrí gracias a la gobernanta general de un hotel de cinco estrellas de París, pero no es fácil encontrarlo para uso personal. Se comercializa, sobre todo, para profesionales.
Otro que recomiendo, también fabricado en Francia, es el spray Pure’Soft – Soft’Attitude o Multi’soft. Es un limpiador multi superficies, bactericida. Puedes utilizarlo para limpiar el lavabo o sobre textiles, como una pequeña mancha en un sofá, un cojín, incluso para la desinfección de juguetes de niños en guarderías.
Si en el baño (o en otra parte de la casa) tienes mármol blanco, te recomiendo utilizar jabón negro en crema, como el de la marca Briochin. Está fabricado con aceite de lino. Humedeces un estropajo o esponja en agua caliente, le añades una cucharada de savon noir y limpias frotando delicadamente. Aclaras con abundante agua y, finalmente, secas. Para el mármol negro, además del jabón negro en crema, también hay otros para productos naturales para limpiar y para reavivar el color, como aplicar cera de abeja cada ciertos meses. Cada color de mármol necesita diferentes cuidados. Es importante que te informes bien y hagas pruebas. Se extiende la cera con un paño, se deja secar y después se lustra. Además de dar brillo, protege la superficie de posibles manchas.
De la marca Las 3 brujas, me encanta su limpiador concentrado para mármol y granito y su spray multi superficies. No necesitan enjuague, dan mucho brillo y huelen muy bien. Los uso también en el suelo y granito de la cocina.
Si tienes productos «estrella» de limpieza, te invito a compartirlos en los comentarios.
Otros trucos de hotel:
Paños microfibra por código de colores. Dentro del baño, para los sanitarios (bañera, ducha, lavabo), amarillo. Para el inodoro, rojo o rosa. Para espejos o polvo de muebles, color azul. (El verde es el color de la cocina).
Limpiacristales para dar un último toque de brillo a los grifos.
Si tienes aspirador clásico, con bolsa de papel, puedes meter en el interior toallitas suavizantes especiales para secadoras, debajo y encima de la bolsa. Dan buen olor mientras aspiras, como si fuese un ambientador. También puedes pulverizar la bolsa con unas gotas de aceite esencial. Pero no metas toallitas ni viertas aceite directamente en los otros tipos de aspiradores más modernos que no lleven bolsas de papel.
Recuerda revisar la limpieza de las puertas, marcas de manos en los pomos y en los marcos, y también los rodapiés.
Tanto los sanitarios como el papel pintado tienen colores neutros, blanco, gris, beige… De modo que puedo jugar con los colores. Así que busqué unas toallas (de Ralph Lauren) y los discos de desmaquillar en el mismo tono que las botellas de Acqua di Parma, regalo la que fue mi directora hasta 2024, resaltando la alta calidad del producto, y en consonancia con el color amarillo del edredón que has visto en la foto anterior.
CONCLUSIÓN.
Como conclusión, recuerda que lo más importante es la limpieza, es un modo más de mostrar hospitalidad. Y, a partir de ahí, ser creativo y demostrar que te agrada la visita, que quieres que se sientan cómodos y que noten que te has anticipado preparando algunos detalles y sorpresas antes de su llegada. No es necesario arruinarse. Quien viene a nuestra casa invitado, no es un cliente de un hotel, por tanto, no va a exigir lo que ha pagado en el precio de la habitación. Lo importante es que seamos humildes, no debemos intentar aparentar que tenemos lo que no nos podemos permitir, que seamos naturales, agradables, cuidadosos, creativos y pensar antes de comprar las cosas para nuestra casa, para que duren y puedan combinarse de diferentes formas, de la misma forma que «se hace» un armario, con prendas básicas y combinables que perduren, para ir completándolo poco a poco.
Valoremos las piezas heredadas, aunque no sean porcelana fina ni plata. Como ejemplo, te diré que, como en muchas casas de los años 80 de clase trabajadora, mi madre, mi abuela y mis tías tenían cada una vajillas de uso diario de Arcopal, además de las vajillas «buenas» para domingos y fiestas. Mi madre y mi abuela tenían la del motivo «margaritas» (había la misma con rosas, frutas, narciso opalino, flores campestres…). Todavía quedan algunas fuentes de servicio o para horno y platos en casa de mi madre, unos sin usar y otros que ya no tienen margaritas por el uso. Paseando en un vide-grenier en Francia, que son mercadillos de antigüedades, me encontré con una salsera sin usar, de ese juego (ahora son piezas de colección). Un momento feliz. Llamé a mi madre, que está en España, para contárselo. Y ahora sigo buscando algunas piezas que nos faltaban o que se habían gastado, para reponer la vajilla en buen estado. Ya he conseguido el juego de café de seis tazas, también sin usar, un pequeño bol…
Me despido con la imagen de estas tazas que me recuerdan la infancia feliz y cómo usábamos antes los productos de buena calidad hasta que se rompían, aunque perdiesen sus dibujos. Y cómo se guardaban piezas de mayor calidad para las ocasiones especiales, para recibir a los invitados, sin necesidad de estar comprando constantemente.
A pesar de que estamos en noviembre y el frío empieza a hacerse presente, el helado de galleta speculoos es una opción ideal para cualquier época del año. No se trata de un helado refrescante, como los de sabores cítricos o afrutados, sino de un postre con cuerpo, cremoso y especiado que se disfruta tanto en días fríos como en los más cálidos.
Al igual que el helado de turrón, vainilla o chocolate, el helado de galleta speculoos puede ser el final perfecto para una comida o una deliciosa compañía para unas crêpes. El contraste entre el calor de las crêpes y la suavidad y frescura del helado se mezclan en cada bocado.
Es un postre lleno de sabor, con la dulzura y el toque especiado de las galletas speculoos que lo convierten en una opción irresistiblemente sabrosa, tanto para celebraciones como para esos momentos de antojo.
¡Puedo confirmarte que es un éxito con los invitados! Es el que más repiten, así que he decido que de todos mis helados caseros, éste sea el que inaugure la sección de helados del blog.
ORIGEN DE ESTAS GALLETAS.
Las speculoos (o speculaas, como se les conoce en el dialecto brabante) son unas galletas tradicionales originarias del Condado de Flandes, creadas en el siglo XVII. Su receta combina especias traídas de Oriente con azúcar moreno, lo que les da un sabor único y muy característico. Las seis especias que las componen —canela, nuez moscada, clavo, cardamomo, pimienta blanca y jengibre— les otorgan una mezcla de sabores cálidos y profundos que las hacen irresistibles.
Son especialmente populares en Bélgica, el norte de Francia y Alemania, y se presentan en diversas formas, representando personajes, animales o escenas. Fue la firma belga Lotus la que les dio fama internacional, al lanzarlas en su versión rectangular, con el nombre de la marca en cada galleta.
Son un delicioso acompañamiento para cafés y tés, comercializadas por muchas marcas, siendo un clásico en cafeterías de todo el mundo.
Imagen de Canva
Si eres intolerante al gluten y/o a la lactosa, este helado puede prepararse igualmente, con galletas sin gluten y mascarpone sin lactosa. El sabor no es exactamente el mismo, pero se le acerca. La marca Schärfabrica una versión sin gluten, en forma de figuras muy bonitas.
LA RECETA.
NECESITARÁS:una picadora eléctrica para triturar las galletas y una heladera o sorbetera. Las heladeras para uso doméstico pueden encontrarse desde unos 50 euros; pero si buscas algo más profesional, existen modelos que no requieren que la cubeta se congele 24 horas antes. Esto te permite preparar varias cubetas o distintos sabores de helado de manera continua, según la cantidad o frecuencia con la que los vayas a hacer.
INGREDIENTES PARA DOS TARRINAS DE HELADO:
200 gramos de galletas speculoos que triturarás hasta hacerlas polvo. Además de algunas galletas enteras para decorar la superficie. Si tu picadora no es muy grande, hazlo en varias veces.
500 gramos de queso mascarpone.
4 huevos.
185 gramos de azúcar moreno.
40 gramos de dextrosa (azúcar de maíz), esencial para dar cremosidad y evitar la cristalización del helado. No te olvides de ella, ¡marca una gran diferencia! La dextrosa cambia totalmente la textura del helado, dejándolo mucho más suave y menos duro al congelarse. Además, es menos dulce que el azúcar normal, lo que permite un equilibrio de sabor más sutil. Cuando prepares helados, lo habitual es reducir entre un 20-25% del azúcar tradicional y sustituirlo por dextrosa. Si buscas hacer helados de alta calidad, manteniendo el toque «hecho en casa», la dextrosa es una excelente opción. Personalmente, yo uso el «Destrosio monoidrato» de la marca italiana SaporePuro, especialistas en helados, que ofrece muy buenos resultados.
1 pizca de sal.
Para decorar: pepitas de chocolate negro y/o almendra picada, avellanas o nueces, ¡opcional, pero delicioso!
PREPARACIÓN:
Comienza preparando cada uno de los ingredientes:
1º.- Tritura las galletas poco a poco en una picadora eléctrica, hasta que sean polvo.
Si tu azúcar moreno tiene un grano muy grueso, también puedes molerlo un poco.
2º- Separa las claras de las yemas. En un bol monta las claras con una pizca de sal con una batidora de varillas eléctrica y reserva.
3º.- Monta las yemas con el azúcar moreno, hasta que queden bien blanquecinas. Luego echa la dextrosa y bate un poco más.
4º.- Añade el mascarpone y sigue batiendo.
5º.- Después, las galletas en polvo y vuelve a batir, hasta tener una pasta uniforme.
6º.- Finalmente, con una espátula de silicona, incorpora las claras montadas delicadamente.
7º.- Vierte el contenido en tu heladera, siguiendo las instrucciones del fabricante. Veras cómo la mezcla se va volviendo un poco más clara y cremosa.
8º.- Retíralo de la heladera antes de que esté completamente helado, mientras todavía esté cremoso; justo cuando empiece a despegarse de las paletas que remueven la mezcla. Así podrás colocarlos fácilmente en el o los recipientes que hayas preparado. Te recomiendo de vidrio con tapa.
Antes de cubrir, coloca las galletas de adorno encima, presionando suavemente para que queden ligeramente incrustadas, pero sin hundirse. También puedes añadir pepitas de chocolate, almendra picada, o incluso avellanas y nueces para darle un toque crujiente. Otra opción es decorar con un poco de crema de untar Biscoff Lotus o, si prefieres, buscar alguna receta y hacerla tú mismo en casa. No hay reglas escritas; la clave está en experimentar y encontrar lo que más te guste. ¡Prueba, anota, modifica y disfruta!
Cúbrelo y congela. Déjalo al menos tres horas en el congelador, y si puede ser toda una noche, mejor. Puedes guardarlo en un gran recipiente o hacer helados individuales.
Imágenes paso a paso.
Truco para servir en forma de bolas: hierve agua, viértela en un cacharrito y mete el sacabolas de helado de aluminio dentro, para que se caliente un poco. Escúrrelo y está listo para sacar unas bolas perfectas de helado.
Antes de terminar, me gustaría comentar que es un helado bastante contundente, calórico, por la cantidad de galletas que contiene, además del azúcar. Así que disfrútalo mucho, pero recuerda consumirlo con moderación.
El concepto de philoxenia (amor por los extranjeros) se remonta a la Antigua Grecia, donde era considerado un deber sagrado: el deber ser hospitalarios más allá de nuestro entorno, de nuestros familiares, amigos o conocidos. Al acoger a los demás, nuestra red social se fortalece, nos sentimos socialmente más seguros. Incluso si no es en nuestro hogar, si la hospitalidad es una obligación en nuestro trabajo, como ocurre en el mundo de la hostelería y la restauración, estos rituales refuerzan los lazos, convirtiéndose en un alivio del estrés diario. La hospitalidad abre además nuestras mentes, reduce los prejuicios y los juicios. Al ejercerla, no sólo cuidamos del otros, sino de nosotros mismos. Damos y recibimos. Aunque lo hagamos sin esperar nada a cambio.
LA HOSPITALIDAD ES UNA VIRTUD.
Para el judaísmo, el islam o el cristianismo, la hospitalidad es una virtud. Se dice que Abraham estableció las reglas dando:
achila: comida;
shitiya: bebida;
linah: alojamiento.
Y gracias al Nuevo Testamento, conocemos los rituales del lavado de pies a los visitantes, símbolo de humildad y servicio. A través del lavado de pies, se mostraba que nadie era mas que nadie para servir a los demás. Jesús mismo lavó los pies de sus discípulos durante la Última cena, y les explicó el por qué (Juan 1: 1-17).
LOS «INGREDIENTES» DEL ARTE DE RECIBIR.
En el prólogo de la segunda edición del libro «Luxe & Élégance», de Rachel Chantal, Guy Savoy, primer chef elegido miembro de la «Académie des beaux-arts» francesa, enumera los pilares del arte de recibir como los ingredientes de una receta:
«Humildad, ante todo.
Generosidad, después. Hay que querer a los demás para recibirlos bien.
A esto se le añade el enfoque estético inherente a la elegancia.
Y finalmente, la elegancia rima con cortesía.»
OMOTENASHI.
Si tuviera que elegir un país reconocido internacionalmente por sus altos estándares de cortesía y respeto, ¿cuál elegiría? ¿Ha pensado en Japón, como yo?
Veamos ahora qué es el Omotenashi y qué conceptos pueden sernos útiles para mejorar nuestra hospitalidad, tanto en el ámbito personal como en el profesional:
El Omotenashi es la hospitalidad japonesa. Y significa tratar a los demás con respeto sin esperar nada a cambio, de forma altruista.
Buscan la excelencia en el servicio, y lo hacen por vocación, para hacer que el huésped o invitado se sienta lo más especial y cómodo posible. No como una obligación, sino disfrutando.
Tiene su origen en los rituales de ceremonia del té, o Sadō (camino del té), del siglo XVI, que se preparaban con mucha antelación, con una limpieza exhaustiva de la casa, la selección de la vajilla, flores para decorar… (Algo que me toca muy de cerca profesionalmente). Los japoneses dan mucho valor a los encuentros que tenemos durante el «camino», la vida. Para poder ser anfitrión y celebrar la ceremonia del té era necesario posee el título menjo, que certificaba conocimientos del servicio del té, caligrafía, uso del kimono, arreglos florales…
¿Cómo siguen demostrando Omotenashi los japoneses?
Saludo amistoso y reverencia. Históricamente, este gesto era utilizado por los samuráis, como signo de respeto a los superiores.
Su objetivo: hacer que los demás se sientan cómodos, superando cualquier expectativa por parte del huésped o invitado, de forma altruista.
Se anticipan a sus necesidades.
Prestan una atención meticulosa a los detalles.
Piensan en el bienestar general. ¿Pensamos en el bienestar de nuestro equipo?
CÓMO SER HOSPITALARIO.
Para ser hospitalario no necesitamos alcanzar en título menjo. Es cierto que es un camino, como todo arte, que requiere práctica. Pero si lo que le preocupa es dar el mejor servicio posible en su trabajo o personalmente, de dominar el arte de recibir, mientras aprende paso a paso, de formadores, con lecturas instructivas, de los profesionales que le rodean o poco a poco de su poca experiencia, simplifique, comience por ejercer las virtudes más antiguas de la humanidad. Haga su propia lista, como el chef Guy Savoy. Cada uno de nosotros podemos hacer la nuestra:
Amor, por los demás, por nuestro trabajo, por nosotros mismos.
Altruismo y generosidad. No esperemos nada a cambio cuando damos.
Humildad. Recordemos la ceremonia del lavado de pies. Nadie es demasiado importante para servir a otros.
Honestidad.
El deseo de dar lo mejor, no sólo de compartir lo mejor que tenemos, sino también dar lo mejor de nosotros mismos.
Para un cliente, lo más importante es sentirse cómodo, especial, apreciado, recordado, atendido, escuchado, que, pase lo que pase, controlamos la situación. Necesitan sentir nuestra sonrisa sincera. Y necesita confiar. En cualquier relación humana, sea personal o profesional, la confianza es la clave de todo. Es la que crea el vínculo. Se crea con la discreción, la lealtad, manteniendo el secreto profesional o personal, anteponiendo las necesidades del otro.
Para este primer post, quería hacer una aproximación al concepto de hospitalidad, antes de continuar con la investigación de formas más técnicas entre profesional y equipo o profesional y cliente. A través de conceptos como la philoxenia o el omotenashi nos hemos acercado a culturas que han sido y son ejemplos de hospitalidad, como Grecia o Japón. De modo que tener en cuenta su esencia, es un buen comienzo para nuestro camino «en busca de la hospitalidad excelente».
Si conoce algún tipo de cultura, además de las vistas, que puedan ayudarnos a mejorar nuestra manera de ser hospitalarios, o desea añadir algo a lo mencionado en este artículo, le agradecería que lo compartiese conmigo. Así que queda invitado a participar.